
“Siempre te espero...
Y cuando llegas te vas,
y sigo esperándote.
No me atrevo a encerrarme ni a irme ni a quedarme...”
Fernando Bellido
No es fácil asumir la ilegitimidad de un sueño, demostrarnos que ya nada es real detrás de cada beso derribado, que esos olvidos reticentes en los labios nos hicieron llorar, dudando si venderle cordura al peso de los años o intimar con el viento en rachas desiguales, al azar... No es fácil aceptar, entre el verso y el alba, que la vida no quiso ceder ante el amor...ante esa sinrazón de delirios y faltas, esa inercia, deseo, error colateral o delito menor que acabó, como siempre, en un dolor oculto, como de invernadero...
Y volveré a los martes, a los bancos heridos de iniciales que arañan, las paradas del bus donde sólo se bajan los recuerdos, los paseos sin luna, los empachos de lluvia y el silencio cubriendo la ventana, que amanece sin ti...
Con las mejillas rotas y el corazón inerme yo te espero, te espero siempre...